El líder comunal asegura que los hechos de este fin de semana evidencian al menos dos cosas: Chile es un país que tiene arraigado el racismo en su inconsciente colectivo y que existiría una peligrosa concomitancia entre carabineros y civiles de algunos sectores de la Región de La Araucanía. Cuestiona, además, los verdaderos motivos de la visita del ministro del Interior a la zona. “Yo no creo que haya venido a ver a subalternos como gesto casi de cariño, porque para eso podría haber hecho una videoconferencia”, ironiza.

Una huelga de hambre que se inició hace ya 92 días, tomas de edificios municipales, ataques de grupos civiles organizados y serios incidentes de racismo que por años ha mantenido tensionadas las relaciones entre el Estado de Chile y el pueblo mapuche.

Todos elementos de un conflicto histórico que parece haberse agudizado este último fin de semana en las regiones de La Araucanía y Bío Bío, y sobre los que conversó este lunes El Desconcierto con el alcalde de Tirúa, Adolfo Millabur, quien manifestó duras críticas a la visita realizada por el ministro del Interior Víctor Pérez a la zona, lamentando la “concomitancia del actuar de Carabineros con civiles” que se observó en Curacautín.

“Es un hecho grave que Carabineros se sienta acompañado o reforzado por civiles, es gravísimo. Porque si fueran los mapuche los que están apoyando a carabineros en sus tareas, yo creo que se darían vuelta y los reprimirían inmediatamente, pero como no eran mapuches, ahí hay un acto de clara disposición de privilegios sobre cierto tipo de población”, dice el líder comunal mapuche, que enfatiza que “a la población civil no le corresponde resolver ese tipo de situaciones, y menos en un Estado de Excepción, donde la población debería haber estado en sus casas”. 

— ¿Qué opinión le merecen los cánticos anti mapuche?

Son hechos graves. A mí no me sorprende, y a ningún mapuche le debería sorprender, pero es algo que deja en evidencia que Chile es un país muy conservador, que mira a Europa como su referente y no mira a su vecindad, que es Latinoamérica. La población chilena se siente más descendiente de Europa que de los países latinoamericanos, cuyo sustrato cultural es indígena. Pero en Chile es distinto, hay un país conservador en cuyo inconsciente colectivo está instalado el racismo y creo que lo que pasó en Curacautín, debe ser una oportunidad para que el país se abra a discutir cuán racista es en su diario vivir. Hablar de “mapuchito”, hablar de “indiecito”, decir “yo quiero a los mapuches porque mi nana es mapuche”, todo eso tiene una connotación racista.

—¿Qué piensa de la visita del ministro Pérez?

Yo creo que esto no es blanco y negro y hay que mirarlo desde distintas ópticas. El cambio de gabinete que hace el gobierno es estratégico para lo que viene para Chile. Hoy día la derecha está muy desesperada, y pone un gabinete para poder recuperar el apoyo del 30% más conservador de Chile, para proteger los intereses de los grupos que están instalados en el poder. Entonces viene este gabinete, con esta visita de ministros a la zona, y yo no creo que haya venido a ver a subalternos como gesto casi de cariño, porque para eso podría haber hecho una videoconferencia y no tendría para qué haber venido a Temuco por tan poco tiempo.

— ¿Y con quién se fue a reunir cree usted? ¿Con grupos tipo Apra, por ejemplo?

No sé si se reuniría con Apra, pero yo creo que sí se reunió con personajes clave. Es que si vino a la novena región, sólo a reunirse con autoridades, no tendría para qué haber venido, si eso lo puede hacer por videollamada. (Debe haber venido) a conversar con personas claves que cumplen un rol estratégico para hacer cosas que, ojalá, no nos sigamos sorprendiendo. No hay que ser ingenuo en lo que viene para adelante.

— ¿Qué tipo de cosas y en qué sentido no hay que ser ingenuo?

En mi comuna se han quemado escuelas, en horarios donde circula un avión militar a baja altura. Y no hay ninguna persona identificada. Entonces qué es lo que genera esto: incertidumbre, desconcierto, temor, y la gente comienza a refugiarse en sus antiguas convicciones porque ve que en el horizonte se viene un cambio profundo. Entonces lo que se está haciendo es sujetarse en el temor de la población. Ojalá este tipo de situaciones, como lo que pasó en Curacautín, sirvan para que la gente mire más allá. No es posible que gente que vive en el Wallmapu sienta odio hacia las mismas personas que les han permitido tener su casa allí. El territorio del Wallmapu ancestralmente es de los mapuches, hay personas que están viviendo con privilegios y, además, odian a quienes les han permitido cohabitar en su territorio.

— ¿Cómo explica usted la existencia de estos grupos de civiles organizados anti mapuche?

La derecha tienes sus formas de operar y está operando. Hay personas que están refugiadas en su ignorancia, en su falta de visión, pero sobre todo en que no conocen la historia, no conocen la historia de dónde están viviendo. Pero hay otros que están detrás con ideas claras, que quieren proteger sus intereses, y ellos sólo tienen que asumir las consecuencias e ir a los tribunales, no puede ser que haya grupos operando de esa manera y nadie les diga nada.

— ¿Qué mensaje le mandaría al gobierno?

No, yo no tengo mucho mensajes para el gobierno porque no tengo muchas esperanzas. Yo creo que están en lo suyo, y el tema mapuche no es su preocupación. Su preocupación es el escenario que se les viene ahora en el Plebiscito de octubre, el tema de ellos es cómo llegar a la constituyente con la mayor fuerza posible, dentro de lo alicaídos que están. Ésa es su agenda, no el tema mapuche, su agenda es cómo mantener sus privilegios de poder. Qué le puedo pedir yo a alguien que nunca se ha interesado por los problemas de nosotros.

fuente: El Desconcierto

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