En una época en que se multiplican los modelos matemáticos para predecir el contagio del COVID-19, el autor propone construir modelos para prevenir la ocurrencia de la violencia intrafamiliar contra la mujer. Basándose en la idea de que esta violencia es un fenómeno que mantiene patrones de ocurrencia, la columna analiza “temporal y espacialmente” la frecuencia de casos de violencia intrafamiliar contra la mujer en el Gran Santiago. Muestra los días, las horas y las comunas de mayor riesgo y donde las autoridades podrían actuar para frenar esta otra plaga mortal.

En los últimos años, el aumento de la violencia contra la mujer y los casos de femicidio son una tendencia que se observa en todo el mundo. La relación entre ambos fenómenos, radica en que en muchas ocasiones el femicidio es el resultado de la Violencia Intrafamiliar[1] contra la mujer, ejercida principalmente por su pareja o cónyuge.

El aumento de los casos de violencia intrafamiliar durante la cuarentena, específicamente contra la mujer, ha sido observado en países que se adelantaron al aislamiento, y fue advertido para Chile por organismos internacionales[2].

¿Qué nos dicen los datos disponibles? Los registros de Carabineros señalan que en marzo de 2020 las denuncias por violencia intrafamiliar disminuyeron en un 14% respecto del marzo del año pasado; sin embargo, los llamados relacionados a violencia contra la mujer aumentaron en un 20%.

En la Fiscalía, por su parte, las denuncias durante marzo cayeron en 20% respecto de marzo de 2019[3]. En el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, los llamados para pedir apoyo al número de orientación respecto a quién acudir o dónde denunciar, se incrementaron en un 70% durante el mes de marzo desde el inicio de la cuarentena[4]. El Ministerio Público señala que, si bien en marzo los delitos por violencia intrafamiliar bajaron un 18%, se presentaron 14 denuncias más de femicidio que en 2019[5]. En este último dato es importante señalar que el femicidio es el caso de violencia más extremo contra la mujer, y se divide en dos categorías, femicidio consumado y no consumado (intento de homicidio en el cual el victimario no logra su propósito).

Las cifras anteriores hay que considerarlas con cuidado. Es posible que un número importante de casos de violencia contra la mujer no aparezcan en las cifras oficiales porque, por ejemplo, muchas mujeres no pueden salir de sus viviendas y denunciar. Para reducir esta cifra, destacan medidas como el “fono orientación” del ministerio de la Mujer y Equidad de Género para mujeres víctimas de violencia, los canales oficiales de Carabineros de Chile, así como el nuevo Plan “Mascarilla 19”, que busca ayudar a las mujeres víctimas de violencia de género, pero que a la fecha, al parecer no estaría generando los resultados esperados[6].

“El 23,7% de los casos de violencia intrafamiliar contra la mujer ocurre en un horario laboral o de trabajo, mientras que un 76,3% en un horario no laboral, o sea, en la noche y fines de semana.”

De acuerdo a los registros del Centro de Estudios y Análisis de Delito[7] (CEAD), en el mes de marzo de 2020 los casos policiales de violencia intrafamiliar contra la mujer no han aumentado respecto de marzo de 2019. Dicho fenómeno se observa a nivel país, y en la gran mayoría de las comunas del Gran Santiago. Salvo Huechuraba y La Cisterna, donde si aumentó la violencia de género, en todas las comunas del Gran Santiago disminuyó. Hay que destacar que en dicho mes solo unas pocas comunas estuvieron en cuarentena, por lo que habría que esperar los registros de abril y mayo para un análisis más robusto, pues dichos meses debiesen ser más representativos de este fenómeno.

Respecto de estos registros, es importante señalar que muchas veces las constancias en Carabineros quedan solo en eso, “constancias”, y no pasan a denuncias formales. Lo mismo ocurre con otras medidas como el fono orientación del SernamEG que, si bien recibe la llamada y orienta a la víctima de violencia, no necesariamente transforma el caso en una denuncia formal. Esta situación es la que se traduce en una baja tasa de casos de violencia, pues estos registros solo hacen referencia a los casos policiales, los cuales corresponden a las denuncias más las capturas en flagrancia. Para estas últimas, muchas veces es Carabineros de Chile quienes realizan una denuncia por oficio.

En este contexto, ante un aumento de las comunas en cuarentena en el mes de abril, es de esperar un aumento de los casos de violencia intrafamiliar contra la mujer, y sobre todo en mayo, mes en el que todas las comunas del Gran Santiago entraron en un confinamiento obligatorio. Ante esto es necesario tomar medidas.

Saber cuándo y dónde ocurre la violencia contra la mujer, es un indicador para tomar decisiones de control y diseñar políticas públicas para enfrentar este fenómeno social, ya sea durante la cuarentena, o posterior a esta. Bajo la hipótesis que la violencia de género es un fenómeno que mantiene patrones de ocurrencia, el presente análisis tiene como propósito describir temporal y espacialmente la frecuencia de casos de violencia intrafamiliar contra la mujer en el Gran Santiago.

El análisis de hizo usando los casos policiales de Violencia Intrafamiliar (VIF) contra la mujer (violencia física y psicológica) del Centro de Estudios y Análisis del Delito (CEAD) para el periodo 2013 -2018. Estos casos policiales[8] corresponden a la suma de denuncias más las detenciones en fragancia y cuentan con el registro de día y hora, lo que permite evaluar su distribución temporal y espacial[9] en la zona urbana del Gran Santiago[10].

RESULTADOS

En los últimos años, en promedio un 48% de los casos de violencia intrafamiliar contra la mujer corresponde a violencia física y un 52% a violencia psicológica.

Los casos de VIF se clasificaron de acuerdo al día y horario en el cual se registraron. Se crearon dos categorías: horario laboral (entre las 8:00 y las 18:00 horas de lunes a viernes); y horario no laboral (desde las 18:00 horas hasta las 8:00 del día siguiente, incluyendo los sábados y domingo).

En la Tabla 1 se muestra que el 23,7% de los casos de violencia intrafamiliar contra la mujer ocurre en un horario laboral o de trabajo, mientras que un 76,3% en un horario no laboral, o sea, en la noche y fines de semana.

Diferenciando por tipo de violencia, cerca de un 79% de los casos de violencia física ocurre en un horario no laboral y un 74% de la violencia psicológica se ejerce en el mismo horario.

La Tabla 2 muestra que la mayor frecuencia de casos se registra sábado y domingo. Ambos días concentran un 37% de los casos de violencia. Por tipo de violencia, los fines de semana se concentran cerca del 40% y 35% de los casos de violencia física y psicológica, respectivamente. Por otro lado, no se observan mayores diferencias en las frecuencias de casos totales, y por tipo de violencia, en los días hábiles de la semana.

En la Tabla 3 se presentan las frecuencias de casos por día y horario laboral. Se observa que los casos que ocurren en horario laboral se distribuyen homogéneamente, con cerca de un 20% de los casos encada día hábil y en cada tipo de violencia (en el horario laboral no se observa el día sábado y domingo por ser días clasificados por completo como un horario no laboral).

Respecto del horario no laboral, se observa un notable aumento los fines de semana, principalmente el día domingo. Ambos días concentran cerca del 50% de los casos los casos policiales de este tipo de violencia. En días hábiles, los casos de VIF en horario no laboral, o sea en la tarde/noche, se distribuyen homogéneamente alcanzando cerca de un 10% en cada día hábil.

Las Figura 1, 2 y 3 muestran la distribución horaria y por día de las frecuencias de VIF total contra la mujer, tanto física como psicológica.

Se observa claramente que los casos de violencia aumentan significativamente desde las 20 horas, una vez terminado el horario laboral, con una disminución de la frecuencia durante la madrugada. Es importante señalar que se esperarían registros constantes los sábados y domingos considerando que en dichos días la mujer pasa más tiempo con su agresor.

“Cerca de un 79% de los casos de violencia física ocurre en un horario no laboral y un 74% de la violencia psicológica se ejerce en el mismo horario.”

Si bien los casos de VIF disminuyen durante la madrugada, destaca el aumento que se observa los días sábado y domingo en dicho horario. Esta situación se complementa la información de la Tabla 3 que indica que el fin de semana concentra cerca del 50% de los casos de VIF ocurridos en un horario no laboral. Al desagregar por tipo de violencia, vemos que la violencia física aumenta en las noches de los fines de semana.

Las frecuencias relativas o porcentajes de casos policiales de VIF por comuna no dice mucho si los casos no se estandarizan para hacerlos comparables entre ellos. Por ejemplo, 100 casos en la comuna de Puente Alto (con cuarentena) no son lo mismo que 100 casos en la comuna de Macul (sin cuarentena) ya que en Puente Alto residen 566.561 personas de las cuales 292.238 son mujeres, y Macul, en cambio, tiene 116.249 habitantes donde 61.228 son mujeres. Para esto se estandarizó a una tasa comunal de casos de VIF contra la mujer por cada 100 mujeres de la comuna.

La Tabla 4 se muestra la tasa promedio de casos de violencia intrafamiliar contra la mujer, así como la tasa promedio de casos por horario laboral. La violencia total, independiente del horario en que ocurra, presenta una tasa media de 1,13 mujeres violentadas por cada 100 mujeres, lo que implica que, en promedio, un 1,13% de las mujeres ha sufrido violencia intrafamiliar.

Por tipo de violencia, tasa promedio de violencia psicológica es de 0,6 y la tasa promedio de violencia física de 0,5 casos por cada 100 mujeres.

Según horario, la tasa promedio de casos VIF en horario laboral es de 0,28 mientras que en horario no laboral es de 0,85 casos por 100 mujeres. Por tipo de violencia, la mayor tasa de violencia también ocurre en un horario no laboral. En violencia física, se observa una tasa de 0,42 casos en horario no laboral respecto de los 0,11 casos por cada 100 mujeres que ocurren en horario laboral.  La violencia psicológica presenta una diferencia similar, con 0,43 casos en horario no laboral respecto de los 0,17 casos por cada 100 mujeres que ocurren en horario laboral.

En la Tabla 5 se presenta la tasa promedio de casos de VIF contra la mujer para cada una de las comunas del Gran Santiago. Las comunas se presentan en orden descendente. En función de la tasa media de casos de violencia intrafamiliar contra la mujer en los últimos años. ¿Qué pasará con dichas comunas ahora que están todas en cuarentena? La evidencia mostrada sería un indicador para tomar medidas preventivas ahora que se declaró un confinamiento obligatorio, pues en las comunas donde históricamente se ha presentado el mayor número de casos de violencia contra la mujer, podría aumentar dicha violencia ahora que la mujer está encerrada con su victimario.

Finalmente, y con el objeto de graficar la distribución temporal en el territorio, y de este modo describir espacialmente el fenómeno, la Figura 4 y Figura 5 muestran la concentración de las tasas de violencia intrafamiliar contra la mujer en el Gran Santiago.

La Figura 4 muestra la distribución espacial de los casos de VIF contra la mujer, sin considerar horario, mientras que la Figura 5 lo hace por tipo de horario: laboral y no laboral. Dicha distribución se presenta desagregada a nivel de zona censal para observar más críticamente la concentración de este tipo de violencia en la ciudad de Santiago.

A nivel general, para la violencia total y física, se observa una menor concentración de casos en toda la zona oriente del Gran Santiago, a diferencia de la VIF psicológica que sólo la presenta en la zona nor-oriente. Esto complementa las frecuencias de casos anteriormente descritas (Tabla 5). Por horario, independiente si es un horario laboral o no laboral, se observa un mismo patrón de concentración de los casos descritos anteriormente, donde las zonas de las comunas ubicadas al nor-oriente de Santiago, son las que presentan menores tasas de violencia intrafamiliar contra la mujer.

CONCLUSIONES Y CONSIDERACIONES

Algunos medios han señalado que la violencia contra la mujer es una externalidad negativa del Covid-19, pues el confinamiento de una mujer víctima de violencia con su agresor aumentaría la probabilidad de ser aún más violentada. Pero las externalidades, positivas o negativas, se definen como efectos no esperados, y la violencia contra la mujer en este tipo de situaciones es un efecto esperado, fácil de prever.

La evidencia presentada, indica que el mayor número de casos de violencia contra la mujer ocurre en un horario no laboral (después de las 18 horas) y principalmente los fines de semana, periodo en el cual se asume que la mujer está un mayor tiempo en la vivienda con su agresor. Esto es evidencia suficiente para esperar que, en un encierro total, el número de casos de violencia aumente.

La violencia intrafamiliar contra la mujer es un fenómeno reiterativo, por lo que conocer la distribución espacial, a un nivel más desagregado de la comuna (incluso se podría a nivel de manzana censal), permitiría hacer un seguimiento en aquellos sectores o barrios de comunas con cuarentena, donde la prevalencia de que aumenten los casos de VIF contra la mujer sea mayor.

Esta información, junto a la distribución espacial de los casos, permitiría tomar medidas preventivas, focalizadas temporal y espacialmente, sobre todo ahora que todas las comunas del Gran Santiago están con cuarentena, y donde se sabe que los casos de violencia contra la mujer aumentan con el encierro.

En las últimas semanas, y con muy pocos registros (temporales y espaciales), se han desarrollado muchos modelos matemáticos para pronosticar los efectos del Covid-19 en el número de contagiados, recuperados o fallecidos. Si contamos con miles de datos, distribuidos temporal y espacialmente, relacionados a violencia intrafamiliar contra la mujer (así como de otros tipos de violencia intrafamiliar: contra el hombre, niños y adultos mayores) ¿no sería bueno también, generar modelos para predecir y tomar medidas para combatirla y disminuirla?

NOTAS Y REFERENCIAS

[1] La Ley 20.066 define la Violencia Intrafamiliar (VIF) como “todo maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él. En este último caso, la Violencia Intrafamiliar hacia la mujer implicaría todo maltrato, físico y/o psicológico, por parte de su cónyuge o conviviente”.

[2]ONU Mujeres, abril del 2020. “Prevención de la violencia contra las mujeres frente a COVID-19 en América Latina y el Caribe”.

[3]Senado, 9 de abril del 2020. “Violencia intrafamiliar en tiempos de cuarentena: Comisión de la Mujer analiza cifras”

[4]La Tercera, 5 de abril del 2020. “Ministerio de la Mujer advierte preocupación por aumento de violencia de género en cuarentena”

[5]La Tercera, 2 de abril del 2020. “La otra cara del encierro: delitos por violencia intrafamiliar bajan un 18%, pero se registran 14 denuncias más de femicidio que en 2019”

[6]CIPER Chile, 15 de mayo del 2020. ” Mascarilla 19: Los vacíos de las políticas para enfrentar el aumento de la violencia contra la mujer en la cuarentena”

[7]Portal CEAD. Estadísticas delictuales.

[8]Para la comparación territorial, se realizó una estandarización de los casos de VIF a partir de la población de mujeres proporcionada por el Censo de Población y Vivienda de 2017, generando una tasa de casos de VIF contra la mujer por cada 100 mujeres adultas (los casos de VIF contra mujeres menores de edad están clasificados como VIF contra menores, sin diferenciar por sexo).

[9]Para el análisis de distribución espacial, la unidad de análisis correspondió a las zonas censales.

[10]Con el propósito de analizar las frecuencias de casos de VIF y relacionarlas al aislamiento, se consideran solamente los casos ocurridos en el domicilio que, en promedio, en los últimos años alcanzan 88% de los casos de VIF contra la mujer.

Fuente: Ciper

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