Por Capucha Informativa

Una vez más, el patriarcado recalcitrante y el elitismo a la hora de legislar, dejaron ese amargo sabor a impotencia e impunidad tan conocido por las mujeres y minorías de nuestro país, sabor que parece quisiéramos enjuagar con justicia popular.

Desde temprano y a lo largo de todo el país se multiplicaron ayer miércoles las manifestaciones. Barricadas, protestas, marchas y cacerolazos se tomaron las calles pese al frío, la represión y el toque de queda, haciendo evidente el malestar generalizado por el abandono de la clase política y las distintas instituciones.

Si bien desde octubre el descontento generalizado es evidente y pese a la cuarentena las manifestaciones no han cesado, este último mes han ido en aumento llegando ayer a un grito unísono exigiendo dignidad, justicia y medidas a la altura de las necesidades. En innumerables puntos del país se pudo ver el hastío de la gente, que, pese a la cuarentena/pandemia, al frío polar y a las distintas medidas represivas no dudó en salir a las calles desafiando la nueva normalidad.

Una diversidad de causas de larga data converge en el acontecer actual y parece ser que ya no hay vuelta atrás. Así, en el terreno que el contexto de la votación por el 10% viene alimentando hace semanas es que las voces de sindicatos, colectivos, organizaciones y distintas poblaciones salieron a expresar su clara postura; los políticos son empleados de la gente y por lo tanto deben escuchar y acatar sus demandas, se acabó la era de la sumisión.

Pero con fuerza aún mayor, se manifestó la indignación colectiva por la burla que ha significado la decisión del juez Federico Gutiérrez en el caso Pradenas, quien no sólo desestimó tres de los cuatro casos por abuso que pesan sobre el acusado, sino que además se hizo un origami con la investigación de fiscalía no decretando la prisión preventiva a un posible violador reincidente. Una vez más, el patriarcado recalcitrante y el elitismo a la hora de legislar, dejaron ese amargo sabor a impotencia e impunidad tan conocido por las mujeres y minorías de nuestro país, sabor que parece quisiéramos enjuagar con justicia popular.

Una marcha multitudinaria tuvo lugar en Aníbal Pinto, Temuco:

Como ya es habitual, la fuerte represión se hizo presente; un camarógrafo en Temuco es golpeado y tomado detenido:

No podemos dejar fuera las reacciones por la increíble tozudez del estado, que no contento con insistir en avalar una y otra vez los montajes para criminalizar al pueblo mapuche, se ha negado a respetar sus propios tratados internacionales (OIT 169), pasando por encima de la ley y además, de las indicaciones de la ONU (¿Por miedo tal vez?) frente a la incansable lucha del pueblo nación mapuche, que ha sido nuestro maestro de resistencia y voluntad, ahora representada por la inquebrantable huelga de hambre de los presos políticos en Temuco y Angol.

Machi Celestino de vuelta a su rewe!

Sin duda el estallido 2.0 no se avecina, sino que ya ha comenzado y sin duda también con el gentil auspicio de un gobierno incompetente que todavía no comprende, o no quiere aceptar, que se le acabó la fiesta y que la gente ya no está dispuesta a seguir acatando la imposición de medidas que van en contra de sus intereses, de su libertad y sobre todo, de su dignidad.

Compartir: