“No tenemos cómo costearnos una habitación, un arriendo, no tenemos cómo mantenernos, y la decisión que tomamos fue venir a la embajada de nuestro país, ya que el Canciller y el Presidente dijeron que iban a repatriar a todos quienes quisieran volver”, explica uno de los muchos ciudadanos venezolanos que quedaron en situación de calle por la pandemia, y que ahora acampan en las inmediaciones de la Plaza Pedro de Valdivia esperando que su Gobierno les tienda una mano.

Nueve días cumplió este martes el campamento provisorio instalado en la Plaza Pedro de Valdivia en la comuna de Providencia, donde cerca de 250 venezolanas y venezolanos, que quedaron en situación de calle debido a la pandemia, acampan afuera de la embajada pidiendo ser repatriados.

Sin embargo, ni representantes venezolanos, ni la municipalidad de Providencia, ni el Gobierno chileno, les han prestado ayuda para que puedan retornar a su país.

“Todos los que estamos acá pernoctando es porque hemos quedado en situación de calle”, comenta una de las personas que esperan a que el Gobierno de Nicolás Maduro les ofrezca una solución a sus graves problemas. “No tenemos cómo costearnos una habitación, un arriendo, no tenemos cómo mantenernos, y la decisión que tomamos fue venir a la embajada de nuestro país, ya que el Canciller y el Presidente dijeron que iban a repatriar a todos quienes quisieran volver”, explica.

“No tenemos vida aquí ya, prácticamente”, asegura el ciudadano de Venezuela.

Así también, desde el campamento afirman que los más vulnerables, que son niños y ancianos, se encuentran alojando en una iglesia cercana, donde también dejan usar el baño a quienes actualmente viven en la calle.

“Cerramos la entrada de la embajada como medio de presión (…) la secretaria del embajador atendió a una vocera, y le dijo que ellos sabían que nosotros estábamos aquí, pero no pueden dar respuesta de nada, porque aún no hay viajes programados”, reclama uno de los afectados.

Por último, acusan que las instituciones de su país y de Chile no les prestan atención, y ni siquiera les dejan ocupar los servicios higiénicos. Es más, estiman que el 70% de la ayuda de personas naturales que han recibido, ha sido de chilenos y chilenas que habitan cerca del sector, y que se han mostrado preocupados por la salud de las y los extranjeros.

“Si nos habilitan el paso fronterizo, estamos dispuestos a costearnos nuestro viaje hasta donde lleguemos”, concluyen desesperados algunos venezolanos del campamento levantado en Providencia.

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