Treinta y seis días llevan en huelga de hambre los presos políticos mapuche de las cárceles de Angol y Temuco. En el penal angolino son nueve las personas que están llevando a cabo esta extrema medida de protesta. El Departamento de Derechos Humanos del Colegio Médico de Concepción constató que presentan un deteriorado estado de salud.

Uno de estos presos, Sinecio Huenchullán, debió ser trasladado de urgencia este sábado al hospital. Esto tras presentar arritmias cardíacas, desorientación y vómitos con sangre, producto de una úlcera estomacal provocada por la huelga.

Desde las redes de apoyo de los presos políticos mapuche de Angol, denunciaron que este viernes Gendarmería le negó el ingreso al médico Luis Umaña, parte de la comisión de DDHH del Colegio Médico de Concepción. El profesional debía realizar una segunda evaluación a los presos, luego de haberlos visitado por primera vez el pasado 29 de mayo.

Aquella vez y luego de más de cuatro horas de trámites y conversaciones con el Director de Gendarmería y el alcaide de la cárcel de Angol, se le permitió, de manera extraordinaria, al médico Luis Umaña revisar el estado de salud de los comuneros. El representante del Colegio Médico detalló que “en el aspecto anímico se encontraban fuertes y unidos, pero desde el punto de vista de la salud, hay un quebrantamiento importante. Este se manifiesta en decaimiento, evidente baja de peso por la huelga, dolor de cabeza, dolor abdominal, contracturas musculares, etc”.

El médico agregó que después de un mes de huelga, “hay un problema físico general que atenta contra la resistencia a algunas enfermedades de base, como la gastritis crónica o una ulcera gástrica, que debe tener Sinecio Huenchullan. Disminuye la masa muscular, la capacidad de defensa y alteraciones del tipo mental. La disminución de glucosa en el cerebro produce desorientación, disminución del estado de conciencia, desmayos y a nivel cardiovascular, arritmias” explicó.

De las personas en huelga, el más afectado es Sinecio Huenchullán, quien vomitó sangre producto de los dolores abdominales. “Le dejé medicamentos y las instrucciones de como se tenía que hidratar. El viernes que pasó (5) fui con la esperanza de poder evaluarlos nuevamente pero se me negó, sabiendo que él estaba con mayores complicaciones. En esa oportunidad estaba en enfermería, sin haber recibido la atención de ningún médico y yo estando ahí, igualmente se me negó verlo” fustigó el médico.

Gendarmería habría tenido conocimiento hace 15 días del estado de salud de Huenchullán mediante los informes que le entregó el Umaña. “Yo les expliqué que Sinecio tenía problemas abdominales y les dejé medicamentos, que la verdad no sé si se los administraron de forma oportuna. Este sábado trasladaron contra su voluntad a Sinecio hasta el hospital de Angol, diciendo que yo lo había autorizado pero eso no es cierto”

Los presos políticos Mapuche exigen a Gendarmería un trato digno, y ajustado al Convenio 169 de la OIT, ratificado por el Estado chileno en 2008. Específicamente a los artículos que tienen que ver con las sanciones penales previstas en la legislación general del país suscriptor y como estas deben adaptarse culturalmente a las y los integrantes de comunidades indígenas encarcelados.

En esta línea Umaña comentó que “el Estado chileno está enterado que la huelga es hasta las últimas consecuencias, por ende tiene la obligación de buscar una solución de acuerdo a las demandas que tienen los huelguistas. No ha habido ninguna conversación y ha usado deliberadamente la pandemia para invisibilidad estos problemas en las dos cárceles (Temuco y Angol)”.

Sumado a ello, los presos políticos Mapuche exigen su excarcelación, debido al peligro de contagio de COVID-19 al que se exponen estando recluidos en el penal de Angol. “Si alguno de los huelguistas llegara a enfermarse, estaría en riesgo inminente de gravedad y muerte, porque la parte inmunitaria está muy disminuida” expresó el médico. Además afirmó que los huelguistas “son un grupo de riesgo mayor que la población carcelaria, porque están prácticamente sin defensas”.

Consultado por el daño a la salud de las personas que como Celestino Córdova, están llevando sucesivas huelga de hambre, Luis Umaña finalizó “que las condiciones basales para enfrentarlas son precarias. Hay alteraciones inmunológicas, del aparato osteomuscular, se produce una descalcificación y una reducción de la masa muscular, lo que atenta contra capacidad de resistencia a esta nueva huelga de hambre”.

Fuente: Resumen

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