Las redes sociales y las plataformas virtuales se han transformado en instrumentos muy útiles para romper el confinamiento y permitir a las organizaciones populares mantenerse activas, desarrollando una serie de iniciativas en los distintos ámbitos de sus quehaceres. Esto es un complemento al trabajo que siguen efectuando en forma directa en los distintos sectores y territorios en donde están insertas, trabajo que obviamente se ha visto limitado como consecuencia de la emergencia sanitaria en que nos encontramos. El Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume ha reorientado parte de su quehacer, incursionando en esta nueva forma de comunicación e interrelación.

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El domingo 28 de junio, utilizando la plataforma de Zoom, se dio inicio al “Ciclo de Memoria Inquieta”, con un encuentro cuya temática se centró en la conmemoración del día en que fue detectado el «Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro» de resistencia a la dictadura en las montañas de Neltume, un 27 de junio del año 1981, conversatorio que también incluyó algunos aspectos del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, la Declaratoria de Patrimonio, como asimismo algunas reflexiones respecto a las diferencias entre el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, ante una pregunta planteada a través del chat.

Por Guillermo Correa Camiroaga

Las redes sociales y las plataformas virtuales se han transformado en instrumentos muy útiles para romper el confinamiento y permitir a las organizaciones populares mantenerse activas, desarrollando una serie de iniciativas en los distintos ámbitos de sus quehaceres. Esto es un complemento al trabajo que siguen efectuando en forma directa en los distintos sectores y territorios en donde están insertas, trabajo que obviamente se ha visto limitado como consecuencia de la emergencia sanitaria en que nos encontramos. El Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume ha reorientado parte de su quehacer, incursionando en esta nueva forma de comunicación e interrelación.

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El domingo 28 de junio, utilizando la plataforma de Zoom, se dio inicio al “Ciclo de Memoria Inquieta”, con un encuentro cuya temática se centró en la conmemoración del día en que fue detectado el «Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro» de resistencia a la dictadura en las montañas de Neltume, un 27 de junio del año 1981, conversatorio que también incluyó algunos aspectos del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, la Declaratoria de Patrimonio, como asimismo algunas reflexiones respecto a las diferencias entre el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, ante una pregunta planteada a través del chat.

Quien hizo de Moderadora en este primer encuentro fue Lili, socia e integrante del Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume quien, dando inicio a la actividad manifestó: “Hoy extendimos esta invitación a participar en este espacio con el ánimo de poder encontrarnos en un ciclo de ‘Conversatorios’ que armamos, que se llama ‘Memoria Inquieta’, en donde vamos a hablar de temas de Memoria, Patrimonio y Territorio.”

Por su parte, Angélica Navarrete, Presidenta del Museo, expresó: “Estamos bien nerviosas en realidad, porque es la primera vez que hacemos este tipo de trabajo a través de las redes, y para nosotros es difícil puesto que tenemos una condición climática que muchas veces es bien inestable. Este año, por primera vez también, queremos hacer un recordatorio de lo que fue el descubrimiento del Campamento el 27 de junio. La fecha exacta fue ayer sábado y, como me decía Pedro cuando lo llamé para invitarlo, coincidía que el día sábado cuando fue descubierto el Campamento años atrás en el mes de junio, y también estaba nevando(…)Estamos orgullosas de haber podido conocer y trabajar esta historia por tantos años, que fue difícil en primera instancia, pero hemos logrado, con mucha gente que ha colaborado en todo esto, poder arraigar en el territorio una tradicional conmemoración que se hace todos los años en febrero. Esta vez, como estamos confinados en nuestras casas, es primera vez que la estamos haciendo a través de las pantallas y en la fecha en que estos acontecimientos ocurrieron.”

También durante este primer encuentro se tocó el tema de la represión después del golpe de Estado del 73 en el Complejo Forestal y Maderero de Panguipulli, donde se produjo, además, un “desplazamiento forzoso” de las familias que habitaban el lugar, lo que constituye, según manifestó una participante, un crimen de lesa humanidad. Por otro lado se comentó el proceso de solidaridad y de defensa de la Declaratoria de Patrimonio, desplegada a lo largo de todo Chile y en el extranjero, que permitió que se ratificara y no se echara abajo, pese a los enormes esfuerzos desplegados por la derecha más recalcitrante, destacándose en este punto la extraordinaria respuesta que hubo por parte de la Comunidad de Neltume en esta defensa. Angélica, relató que: “Fue un proceso muy angustiante, pero a la vez gratificante al ver como respondió nuestra comunidad de Neltume (…) Demostró que la gente de Neltume tenía mucho interés en que esta historia se reconociera, porque esta Declaratoria, más que reconocer inmuebles y sitios, lo que reconoce finalmente es la historia cordillerana, la historia que escribieron los viejos madereros, la historia que escribieron ustedes, los que quedaron vivos, la historia que escribieron los muchachos que murieron. Una Declaratoria de esta índole no se había hecho antes. Fueron momentos muy difíciles los que se vivieron, pero es bonito cuando la gente se acerca, valora el trabajo que ha hecho el Museo durante tantos años, que es un trabajo colectivo, de diferentes personas. El Museo es un lugar de encuentro no solamente para la gente que llega en el verano, sino para las familias”.

Por último, otros temas mencionados en este encuentro virtual, fueron la situación de los Presos Políticos en general y el caso de Mauricio Hernández Norambuena, como asimismo la alarmante situación represiva y la tenaz resistencia que lleva adelante el pueblo mapuche en el Wallmapu.

Sobrevivientes de aquella experiencia de Resistencia Popular implementada por el MIR, dentro de su estrategia de Guerra Popular Prolongada, participaron de esta actividad recordando aquellos momentos cuando fueron detectados, entregando sus testimonios, parte de los cuales transcribo en esta crónica.

PEDRO:
Casi todos los 27, un poco antes o un poco después, porque a veces se me pasa la fecha, la espalda siente los recuerdos de eso. Es decir el traqueteo, esos sonidos breves así que te cambian la existencia cuando sientes una ráfaga (…) Ahí se cayó mi mundo. Un segundo después todo era adrenalina, frío, miedo, los pelos parados, el frío que había aumentó como diez grados, el cuerpo tiritaba, no sé si de miedo o de frío, más de miedo que de frío, y con la nariz entre la nieve y el barro. Eso ocurrió en lo que el oído, el tímpano, escucha un sonido, y en la millonésima de segundo todo había cambiado. Eso es lo que recuerdo y podría comentar para entrar en ambiente.

JAIME:
En el caso mío yo estaba con el resto de los compañeros trabajando en el que iba a ser el refugio para pasar el invierno, haciendo una gran fosa contra la pendiente del cerro, contra la falda del cerro, con todas las medidas que habíamos aprendido de una ingeniería básica de cómo hacer los agujeros. Era una especie de piscina que estábamos construyendo, mientras otros compañeros estaban en otros quehaceres. Nunca hemos conversado más en profundidad esto con Pedro, pero entiendo que estabas más abajo con el botiquín trabajando con las medicinas…

PEDRO:
Yo estaba con el Pequeco y estábamos ordenando los medicamentos en lo que era la cocina, unos cincuenta metros más abajo, y la mayoría del grupo estaba haciendo una excavación para profundizar un poco la sala de trabajo, que fue donde fueron descubiertos…

JAIME:
Sala de trabajo y entiendo también donde íbamos a pernoctar, porque íbamos a pasar nuestro primer invierno para prepararnos y era parte del acondicionamiento en el terreno, para así saber que significaba pasar un invierno en esas condiciones, con todo lo que implica (…) Era la primera nevada creo, el viernes previo, y que estuvo en la raíz de cómo llegó el enemigo al Campamento. Esa nevada del día viernes, donde hubieron unas huellas que apuntaban hacia el Campamento, de compañeros que habían estado de comisión, y justamente como estaba tan malo, tan tremendo el temporal, no se salió a hacer el borrado de huellas como se hacía siempre, pensando, creo yo, de que el temporal iba a tapar ese indicio. Esto fue lo que lamentablemente algún campesino vio y pasó la voz al Ejército como se ha reconstituido después. En la laguna Quilmio estaban unos militares a los que el campesino les comentó que había visto unas huellas que no eran de la zona, y en ese sentido entró el Ejército a explorar y ellos se topan con nuestro Campamento Base de manera fortuita. Lo que yo recuerdo es que dan la voz de alto, escucho un ¡alto! fuerte, “ríndanse, están rodeados”, y acto seguido empiezan tiro a tiro y después me atrevo a decir que escuché ráfagas. La sorpresa nuestra fue total. Esto produjo una dispersión del grupo inmediatamente. Nosotros teníamos una serie de maniobras blancas, de retirada, puntos de repliegue, puntos de rescate, y en el caso concreto del Campamento, en una de las bajadas, había una confluencia de dos arroyos y ese era el primer punto de contacto en caso de dispersión forzada, en caso de dispersión de emergencia. Pero con el estallido de los disparos y todo lo que describe tan claramente Pedro, la adrenalina se te sube totalmente. Como es sabido, lamentablemente, había solo dos armas de puño, pistolas, en el Destacamento en ese momento (…) el resto de compañeros estábamos con la pala, con la picota o con el chuzo en la mano, con los que estábamos haciendo el hueco donde iba a ser el lugar de descanso, de reunión, de trabajo más adelante. Ahí se produce el desbande. Salimos algunos compañeros corriendo por la quebrada hacia abajo, entremedio se nos suma Pequeco y el compañero Pedro y nos retiramos raudos para ponernos a buen recaudo, porque no teníamos con que defendernos de los tiros. La improvisación del momento nos lleva en una dirección contraria al punto de repliegue donde deberíamos habernos juntado. Cuando ya nos alejamos de la zona, corriendo velozmente, los pulmones saliéndose por la boca, con una agitación tremenda, logramos pararnos. Con el compañero Pedro Peyuco, que estaba al mando de esa mitad prácticamente del Destacamento, quedamos concentrados allí. Hablamos de que estaban los compañeros al otro lado, un par de quebradas más atrás y comenzamos a evaluar qué hacíamos, cuáles eran los pasos siguientes.

BEATRIZ:
Hola compañeros, compañeras y compañeres. Para mí estas fechas son complejas por dos razones. La primera es porque tuve muy queridos compañeros, como el Pequeco, el Camilo, el Peyuco, el Jorge, solo por nombrar algunos, los más cercanos a mí en esos minutos, y en esta fecha en particular siento mucho dolor por la muerte de los compañeros. En relación a lo que ustedes están hablando, yo no estaba en el Campamento en esos minutos, yo había bajado, no sé si te recuerdas Pedro, pero yo había bajado el día que tú subiste, y eso fue en mayo, porque en ese minuto me destinaron a las redes. El segundo elemento que me parece importante, pero creo que no es el tema de hoy día…

PEDRO:
Beatriz, déjame una interrupción para reírnos un poco. Yo te conocí las botas antes de conocerte a ti. Hubo un enroque, tú no tenías por qué verme y yo tampoco a ti, ni saber lo que ocurría, pero había unas botas y yo dije estas no son de varón, son botas de mujer, y tus botas estuvieron al lado mío mientras esperaba que se descargara la camioneta, y nunca supe, hasta que después te conocí cuando los cabros me contaron…

BEATRIZ:
Tampoco te conocí a ti, pero recuerdo perfectamente que en esa oportunidad se estaban descargando armas. Eso lo tengo más o menos claro por los ruidos que se metían. No sé si me equivoco.

PEDRO:
No me di cuenta de eso yo.

JAIME:
Sí, lo que sentías era el ruido de los barriles aceiteros de 200 litros donde venían los fierros, no eran los fierros los que sonaban, eran los barriles, pero ahí adentro de eso estaban los fierros.

BEATRIZ:
Yo pensé que eran armas, por lo que escuchaba…Entonces, para el 27 de junio yo no estaba arriba, estaba en Temuco, por ende no puedo hablar sobre lo tremendo que tiene que haber sido esa experiencia para todos nuestros compañeros y para los que sobrevivieron también. Sin embargo, a mi hay otra cosa que me inquieta y es algo que no hemos hecho, creo yo, como organización, aunque ya no lo somos, un balance, no creo tampoco que sea esta la oportunidad, un balance más crítico respecto a esta experiencia, que por supuesto tiene un valor innegable para la historia y para la memoria de las luchas políticas, sociales y armadas de nuestro país, pero creo que la memoria es un instrumento muy potente y al hacer memoria, quizás lo más sustancial, es poder construir memoria del futuro. Es decir, lograr que estas experiencias, con sus aspectos positivos, sus aspectos negativos, puedan nutrir las luchas futuras. Y yo siento que no lo hemos hecho. Por otro lado, quisiera señalar que yo no he asistido durante todos estos años a ninguna actividad relacionada con Neltume, aunque he estado muy presente de muchas maneras, y quizás, precisamente porque siento como la necesidad de profundizar las discusiones que se realizan en relación a este tema. En segundo lugar, y con esto me sumo a lo que decía Lili, ya que quería plantear que cuando se empieza a reconstituir la historia del Destacamento Toqui Lautaro y siento que no fui contemplada para nada. La historia y los escritos contemplaron solo a los hombres que estaban en el Destacamento, no me contemplaron a mí, que fui la única mujer que estuvo en el Campamento, y eso a mí me produjo una molestia sumamente profunda, que no es una molestia con los compañeros individuales, sino que es una molestia que da cuenta de cómo funciona el mundo y cómo funcionaban también las orgánicas políticas en las cuales estaba…

AMELIA:
Yo no estuve arriba en el Campamento ni ninguna de esas cosas, fui compañera de Escuela de los chiquillos que es distinto (…) Puedo contar la experiencia del día en que pasó todo esto. Yo estaba en tránsito para entrar a Chile, entonces fue muy terrible, porque estaba sola, en camino y simplemente sin poder preguntar nada, sin decir nada y solamente quedarme con las noticias de lo que veía en la tele y ese tipo de cosas. Por supuesto para mí es súper doloroso acordarme de los chiquillos, lo que les pasó, todos los muertos que hubieron ahí, y pienso, como la Bea, que nunca se ha hecho una reflexión política más profunda, como que el Partido, o ex Partido, le ha sacado el quite a evaluar política y militarmente lo que ahí pasó. Creo que es una tarea pendiente que nos queda a los que de una u otra manera participamos de lejos o de cerca en este tema. Creo que no es una discusión para ahora. También pienso, como la Bea, que en el caso de las tareas militares, las mujeres como que siempre fuimos las segundonas, aunque hubiéramos tenido cargos de dirección y todo eso. También es otro tema a discutir, que no es solamente un problema del que adoleció el MIR, sino que las vanguardias latinoamericanas en general. Por supuesto que me da mucha alegría ver al “Torito” vivo, al Pedro vivo, al Ibar, a todos los que sobrevivieron a esta experiencia, que se salvaron.

JAIME:
“Un poco para complementar lo que dice Beatriz y Amelia. Nosotros como militantes, combatientes, somos producto de toda una época, de toda una forma de ver el compromiso revolucionario, la lucha, de ver las tareas cotidianas y evidentemente ha pasado mucha agua bajo el puente, desde el punto de vista de las reivindicaciones del feminismo consecuente y revolucionario; como se ha ido aclarando cuál es el verdadero papel de la mujer en todo este tipo de compromisos. Todos hemos tenido mucho que aprender a lo largo de estos años, en lo posible dejando atrás los lastres del machismo (…) En lo que era la experiencia concreta del Destacamento y el rol de la mujer, el hecho de que la compañera hubiera sido la única mujer que estuvo con nosotros, quiero reivindicar dos o tres cuestiones que pasaban en lo cotidiano allá. Por diferentes situaciones, algunos de los compañeros tan queridos que mencionamos acá, Pequeco, Camilo, el Grande, cuidaban a la compañera y la sobreprotegían, con su mejor intención por supuesto, por ejemplo planteando que no fuera a tal reconocimiento de terreno o a tal comisión, porque era muy lejos, muy cansador, en fin, con su mejor espíritu evidentemente, pero la compañera siempre ahí diciendo “y por qué yo no puedo y ustedes pueden; claro que puedo”, y demostraba que sí podía la compañera, como cualquier combatiente y estaba a la altura de las exigencias del momento. Por eso saludar a la Bea su compromiso desde antes de que fuera el feminismo revolucionario esta realidad concreta, una visionaria reivindicando el rol de la mujer en la lucha. Al inicio la compañera Lili planteó hacer un conversatorio más adelante con todas las compañeras que tomaron parte del Destacamento y me parece una tarea espectacular. Tal como menciona la compañera Amelia, no solamente los que estábamos arriba somos parte de esto. Y de hecho, si estábamos arriba era porque abajo había una cantidad inmensa de compañeras, compañeros y compañeres, que permitían que el Destacamento pudiera estar desarrollando sus tareas. A unos nos tocó estar arriba, a otros al medio, porque las redes trabajaban al medio, y a otros abajo, y todos somos parte de ese gran esfuerzo que el Partido impulsó. Tenemos los mismos derechos y deberes, la responsabilidad histórica y moral de sacar las lecciones de lo que fue este episodio. Efectivamente ha habido algunos intentos de evaluar, de hacer la síntesis de qué fue lo que ocurrió, cuando el Partido todavía existía un poco. Discusiones eternas, inacabadas, y posteriormente visiones parcializadas de cómo puede haber sido el asunto. En lo que a mí respecta tengo que decirles que reivindico y asumo plenamente todo lo que hicimos. No reniego absolutamente de nada y más bien tuvimos la oportunidad, como se dice popularmente, de sacarnos el pillo posteriormente en las otras experiencias en las que nos tocó participar. Reivindicarnos, siempre fue haciéndolo a la memoria de los compañeros y las compañeras caídas en esto de empujar el carrito de la historia y hacer avanzar el proceso revolucionario….”

PEDRO:
“En el Destacamento yo me llamaba León, porque el Pedro Peyuco del Destacamento era el Patricio Calfuquir (…) Este territorio sigue en lucha, no ha parado de luchar, y el asesinato de Macarena Valdés, como parte de la lucha mapuche actual del territorio contra los mega proyectos hidroeléctricos y otros, es parte de eso. Eso quería comentar para conectar el pasado con el presente…”

Fuente: Resumen

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