Errores groseros del Presidente Piñera y su mano derecha, Jaime Mañalich, que derivaron en desastrosos resultados en el manejo de la pandemia Covid en Chile y que tienen al país, a la fecha, como el 5º en el mundo con más contagios por millón de habitantes, solo superado por 4 microestados:

1.- No definir una política de anular (controlar, bloquear, eliminar, como Nueva Zelanda) al virus sino una de contención motivada por la “necesidad” de no detener la economía.

2.- No cerrar las fronteras antes del ingreso de los primeros casos (el control de fronteras que se hizo fue una farsa, un simulacro, en que los viajeros debían declarar que estaban sanos e irse para la casa).  Como bien denuncio la deportista Francisca Crovetto quien retornaba desde el Norte de Italia epicentro en esos momentos de la pandemia: “En el aeropuerto me iba a tomar un café y no pasaba nada”.

3.- No tener una actitud de crisis y urgencia sanitaria sino que desarrollar una actitud de suficiencia y eficacia asegurando que el gobierno tenía todo bajo control, todo controlado, todo organizado, todo previsto; induciendo al relajo y fomentando el descuido de la población.

4.- No establecer una política de aislamiento real y efectivo de los primeros casos detectados y sus vínculos, hacer seguimiento clínico de sus contactos y aislarlos preventivamente (la razón o causa basal de esta negligencia es el origen social burgués y de alta burguesía -del 1°- de los primeros casos que trajeron el virus a Chile, y a ese sector social “no pueden” aplicarle restricciones de ninguna naturaleza; de modo que propagaron el virus montados en la soberbia de clases del cuiquerío).

5.- No establecer una política de testeos masivos en torno a los focos de contagio, sino que solo limitarlo a aquellos que tuviesen dos o tres “síntomas”; descriterio que se mantuvo hasta hace unas semanas y aún,  a pesar de las evidencias, a Mañalich nunca aceptó que se le haga test a las personas que no se estén muriendo o manifiesten síntomas severos o hayan tenido “contacto estrecho” con otro contagiado (otro factor de descriterio es la definición de “contacto estrecho” en circunstancias que las evidencias científicas demuestran que basta el contacto directo para correr riesgo de contagio).

6.- No establecer una política preventiva de testeos masivos de la población desde los consultorios y centros de atención pública primaria (Cesfam, Samu, Sapu, otros) de manera de detectar tempranamente los eventuales contagios y tratarlos en consecuencia.

7.- No establecer una política de cuarentenas preventivas, oportunas y efectivas en aquellos lugares, pueblos y ciudades, donde se produjeran focos, sobre todo en casos donde la trazabilidad del contagio era indeterminada.

8.- No ocuparse de que las cuarentenas fuesen un aislamiento real de la población para evitar que el virus se siguiera propagando; tal como ocurrió con el cierre de fronteras, las cuarentenas han sido una farsa, un simulacro, motivadas por el interés gobernante de mantener activos sectores de la economía que no son esenciales para la sobrevida de la población.

9.- No establecer una política de aprovisionamiento y equipamiento adecuado y oportuno de los servicios públicos de salud, tanto para proteger la salud del personal sanitario y hospitalario como para facilitar y garantizar la realización adecuada de sus funciones sanitarias.

10.- No establecer una política de renta básica solidaria y de apoyo directo, material y efectivo a la población, particularmente de los sectores y comunas populares, para que pudiesen enfrentar en condiciones mínimas dignas tanto las situaciones de cesantía, de limitaciones laborales, de precariedad social, como las cuarentenas preventivas y obligatorias que pudiesen afectar a la comunidad.

11.- No disponer oportuna y efectivamente una política de residencias sanitarias destinada a brindar espacios adecuados de aislamiento a las personas contagiadas, particularmente la proveniente de los sectores populares.

12.- No integrar a las instancias asesoras y de apoyo a aquellas personas del mundo científico y médico que tuviesen experticia y conocimientos adecuados en este tipo de situaciones sanitarias extremas (epidemias, pandemias, urgencias, etc) y no sólo limitarse a conformar un grupo integrado por adherentes ideológicos y socios comerciales.

13.- No transparentar de manera oportuna y objetiva (rigurosa) la información epidemiológica para el conocimiento del mundo científico, como para el conocimiento de las autoridades locales, dirigentes sociales de los organismos sanitarios, y comunidad en general.

14.- No disponer del sistema sanitario privado y militar -al menos oportunamente- en función del interés público, aún pudiendo hacerlo en brazos de la existencia del estado de catástrofe, posibilitando con esta desidia la saturación de las urgencias y el colapso hospitalario del sistema público.

15.- No entregar mensajes claros y coherentes a la población respecto de la enfermedad en sí misma, como respecto de las medidas preventivas en general y las cuarentenas en particular; los mensajes siempre han sido confusos e incoherentes:

a) tenemos todo organizado y todo preparado, la población no tiene que preocuparse.

b) no usar mascarillas pero usarlas solo si estás contagiado.

c) no salir de casa pero ir a trabajar.

d) cerrar el comercio pero abrir los mall.

e) mantener distancia social pero tomarse un café en un bar.

f) respetar la cuarentena pero pedir permiso para salir, pasear el perro, ir a trabajar.

g) respetar el aislamiento social pero volver a clases.

h) estamos en guerra contra el virus pero hay que volver a una nueva normalidad.

i) estamos en “la batalla de Santiago” pero se viene un retorno seguro para mantener la economía.

j) hay crisis de la economía pero no hay que reclamar por nada, el apocalipsis de Piñera.

k) los contagios válidos son los que tiene síntomas pero existen los asintomáticos.

l) no tienes que salir pero haz teletrabajo y paga tus cuentas online (mensaje solo útil para una franja de la población)

Fuente: Resumen

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