Por Capucha Informativa

El machi Celestino Córdova fue acusado a 18 de años de cárcel mediante uno de los juicios más irregulares, turbios y truculentos que se hayan visto en la historia judicial de Chile. A horas de que Celestino comience una huelga seca que podría costarle la vida, te mostramos las principales irregularidades investigativas que demuestran de manera categórica por qué el caso Luksinger-Mackay es un montaje.

Si bien el conflicto mapuche se arrastra desde hace siglos, la escalada y gravedad de los sucesos que hemos presenciado tiene un componente esencial que ha actuado como acelerante y del que ya están hartas tanto las comunidades como muchos de nosotros los huincas; la descarada criminalización de la causa mapuche que se ha llevado a cabo entre otros, a través de montajes.

Casos tenemos para elegir. Sin duda el más mediatizado ha sido el caso Catrillanca, del que ya nadie tiene dudas y en el que las pruebas de corrupción, manipulación y mentiras no sólo son de dominio público, sino irrefutables.

En el caso del Machi Celestino Córdova, los medios han tenido gran responsabilidad; primero por haberlo condenado antes del juicio, refiriéndose al machi como culpable y a las acusaciones como algo probado, tanto así, que antes de la condena, la jueza dijo “de todos modos los medios ya lo condenaron, dejémoslo así”. Segundo, por tampoco haber hecho su trabajo durante el proceso de juicio; que era de investigar, analizar, dar cuenta de la verdad, o al menos, mencionar las innumerables irregularidades del juicio, que terminó vergonzosamente y una vez más en casos mapuche, en una condena sin ninguna prueba. Eso no pareció llamar la atención de ningún medio.

Pero ya todos sabemos a quiénes pertenecen los medios tradicionales, no vamos a esperar que estén ahí para hacer otra pega que servirles. La pena es que después no podemos esperar que personas como Bachelet se enteren de lo que está pasando, porque claro, no estaba en el mercurio!

En cuanto al caso en sí mismo, vamos a comenzar por mencionar que el juicio se basó solo en dos pruebas; la bala que tenía el machi en su cuerpo y el polen de papa encontrado en la suela de sus zapatos.

La Bala

Machi Celestino fue encontrado a 2 kilómetros del lugar de los hechos, en el suelo, con una bala en el tórax. Esto último fue utilizado por fiscalía como prueba, ya que Luchsinger habría disparado un arma (que tenía desde hacía años) en un intento por defenderse. En cuanto al peritaje balístico, cabe destacar que se hizo un juicio en Valdivia contra los fiscales porque NO hicieron peritaje de la bala y fueron sancionados por ello, con un simple sumario. Parece que no tenían muchas ganas de investigar. Pero la defensa pidió que se hiciera una investigación técnica, o sea el trabajo que debía hacer la famosa fiscalía. Una vez hecho el estudio, los resultados arrojaron que el calibre de la munición que hirió al machi no correspondía con el calibre del arma de Lucksinger. Además, el arma del latifundista, disparaba balas de nickel y machi Celestino fue herido con una bala de cobre; ¿Y quiénes usan balas de cobre pregúntese ud? No hubo más investigación. ¿Quién le disparó al machi, en medio de la noche y a dos kilómetros de ese lugar? Seguramente eso no tenga mucha importancia para los fiscales, total aquí él es el terrorista.

Y bien, Machi Celestino se encontraba en un estado tal, que las pericias médicas determinaron que no habría podido correr ni desplazarse por sus propios medios hasta ese lugar, menos aún tomando cuenta que no se trata de un camino, sino que habría tenido que pasar por cercos, charcos, matorrales, etc. Dado que, en su trayectoria, la bala había pasado por el hígado, o sea que estaba en literal peligro de muerte, hacer todo ese periplo lo habría desangrado. Esto tampoco fue tomado en cuenta, probablemente porque como mapuche no solo deba estar acostumbrado a que le disparen, sino que tiene poderes sobrehumanos.

A ese mismo lugar, donde lo encontró un furgón de carabineros, luego de que los policías llamaran por radio y pidieran una ambulancia, llega una camioneta blanca (sí, una camioneta civil y “blanca”), con carabineros en su interior; lo subieron a la camioneta, lo llevaron al fundo Lumahue, a un galpón, donde procedieron a golpearlo y torturarlo toda la noche; lógico, puesto que seguramente era culpable de lo sucedido; que él dijese no tener ni idea de lo que le hablaban era un detalle. Además, los procedimientos regulares se reservan para ciudadanos con derechos, no para indígenas.

Durante el juicio, carabineros testificó diciendo que habían encontrado al machi “gimiendo”. Sin embargo, al revelarse las comunicaciones por radio, aparece que carabineros dice claramente que acuden porque escuchan un hombre en el suelo que “gritaba pidiendo ayuda”. Es bastante difícil imaginar que luego de asesinar dos personas alguien pida ayuda a gritos a carabineros, sobretodo si estuviese herido en un enfrentamiento, declaró su mismo abogado en una entrevista. Esto, como lo anterior, no fue tomado en cuenta, para qué, total da lo mismo.

Fécula de papa en los zapatos

La segunda prueba que fue determinante en la condena, fue la presencia en las zuelas del Machi de fécula de papa, ya que los lucksinger Mackay tenían plantaciones del tubérculo en las tierras usurpadas. Sin embargo, era la época cercana a la cosecha y en toda la región se plantan las mismas papas, tanto así, que era posible encontrar los mismos residuos prácticamente en cualquier zapato, probablemente hasta del fiscal si es que hubiese caminado por cualquiera de los campos, incluso sin adentrarse en las plantaciones. Pero esto sí que fue tomado en cuenta; ¡¡la fécula de papa en los zapatos es una irrefutable prueba de asesinato!!

Ahora que ya echamos un vistazo a las pruebas, sería pertinente pensar en recordar algunas de las otras irregularidades y curiosidades que rodearon el caso:

El llamado y la camioneta blanca

Carabineros llegó al lugar de los sucesos alertado por una llamada (que por supuesto está grabada) de vecinos que informaron sobre el incendio y daban cuenta de que una camioneta blanca, con personas dentro que NO tenían aspecto mapuche, arrancó del lugar a alta velocidad. Es lo más cerca que se ha estado de determinar por testigos, quiénes fueron los autores del atentado. Pero bueno, ya sabemos que carabineros se encontró con el Machi herido en el camino, que llamaron por radio para pedir ambulancia, pero entretanto, llegaron otros dos carabineros en… ¿En qué era? ¿Una camioneta…? ¿Ah… de color… blanca? ¡Debe haber muchas en la zona! En todo caso, el asunto es que esa llamada, pero particularmente la camioneta mencionada, fueron omitidas del juicio y de la investigación. Es que ya tenían un supuesto culpable y bueno, seguramente no tiene absolutamente ninguna relevancia, para qué volverlo a mencionar. No estamos para perder el tiempo.    

Testimonio de José Peralino

Durante el juicio oral, fue utilizado como único testimonio el entregado por el mapuche José Peralino, en calidad de testigo protegido, explicando que él, junto con otros diez comuneros habían planeado y llevado a cabo el incendio de la casa de los Lucksinger-Mackay. Listo, tenemos a once imputados. Pero resulta que Peralino, con el fin de que testificara, fue detenido por la PDI sin orden alguna y le ofrecieron dinero por declarar. Como no resultó, fue torturado, amenazado de muerte y perseguido durante más de un año antes de dicha declaración. Para que accediera a firmar, se le aseguró que en vez de matarlo, podría acceder a la tranquilidad de no ser asesinado y de tener una casa en el campo donde viviría tranquilamente. Peralino, además de estar bajo tortura (probada en peritajes), apenas sabía leer y escribir y presenta problemas cognitivos (también expuesto por distintos peritos). Es decir, usaron a una persona que no podía defenderse ni comprender que estaba siendo instrumentalizada; se le extorsionó e hizo firmar un documento del que no entendía las implicancias. No sólo fue utilizado, torturado y amenazado, sino que fue acusado por sus propios peñis de ser cómplice de la policía y PDI. De traidor. Una vez que comprendió que no sólo se estaba inculpando a sí mismo, sino a su propio hermano y a otros comuneros a través de un documento “lleno de mentiras”, se reveló y decidió explicar durante el juicio que lo habían engañado. Eso le costó otros cuatro meses de persecución y tortura antes de poder declarar. Después de pedir perdón a sus hermanos por haberlos inculpado sin querer, se retractó del documento firmado y explicó en la audiencia las circunstancias en las que firmó la declaración: sin abogado alguno, habiendo sufrido persecución, tortura, amedrentamiento y amenazas. Una vergënza para la fiscalía y el derrumbe de su único testimonio.

Ud se preguntará cuáles fue la sanción que recibieron los agentes torturadores que fueron autores de este montaje: ninguna. Acto seguido, se preguntará ud cuál fue la reparación que los jueces dictaron para Peralino ante tamañas violaciones de sus derechos; gentilmente, cinco años de libertad vigilada, tomando en cuenta su cooperación en el caso.

No sólo no fue anulado este testimonio, sino que además fue la herramienta que permitió inculpar, aparte de Celestino, varios otros comuneros, como los primos Tralcal. Fíjese que coincidencia que los primos Tralcal son activistas por la recuperación de las tierras y defensa de la naturaleza, conocidos y respetados por las comunidades por su incansable lucha por la protección y respeto del mapu. Igual, hay que reconocer que José Tralcal se la buscó, ya se lo había advertido el fiscal Alberto Chiffelle el 2001; “si no dejas de ser dirigente vas a tener problemas”… A todo esto ¿Ya mencioné que el fiscal de este caso es el mismo que ya lo había perseguido al menos tres veces, falsamente?

Fiscal Chiffelle

Bueno, definitivamente este fiscal se interesa mucho en los mapuche. Es conocido porque cuando hay un caso que involucra comuneros suele pegar una llamadita para informarse y de paso dar su opinión. Harta gracia que se interese, porque sus orígenes son más bien suizos y cuentan las malas lenguas que eso es parte de su orgullo. Dejando la ironía de lado, que su familia haya recibido tierras mapuche al llegar a Chile no tiene nada que ver con sus persecuciones. Tampoco su cercanía con la UDI, ni con Piñera, ni con Chadwick. Y el fiscal no tiene nada, nada, nada que ver con los Lucksinger. En el camino lo han tratado de manchar con sucias acusaciones que lo vinculan con latifundistas, pero un primo en sexto grado no podemos tomarlo en cuenta y lo demás es pura especulación; como cuando lo acusaron de encubrir al hijo de Angelica Cristi (UDI) por un asunto de tráfico de cocaína.  Pfff nada que ver! O como cuando dijeron que lo protege el director general de carabineros (Villalobos), sólo por el hecho de ser amigos e irse de vacaciones juntos. La gente es muy chismosa. Como si fuera poco, fue acusado de ocultar información junto a la PDI en el caso de Celestino Córdova

Tanta ha sido la persecución a este pobre hombre que hasta la Corte Interamericana conspiró contra él: la primera vez que la CIDH condenó a Chile por una causa (caso Poluco Pidenco), fue en 2014 y bueno, él había sido el fiscal. La CIDH decretó que había “faltas al debido proceso, uso indiscriminado de testigos protegidos y discriminación étnica.” Si busca el caso, también va a ver que hablan de montaje… En fin, de este señor se ha dicho tanto, aparte de Google, los conspiradores de la radio UdeChile juntaron hartos rumores  

Audiencia para interrogar a Carabineros acusados de tortura al Machi

Durante el segundo juicio que se llevó a cabo, el abogado de José (hermano del machi que también estaba imputado) había citado a declarar a los dos carabineros que tomaron detenido a Celestino, los de la camioneta blanca. La intención era interrogarlos para que explicaran por qué luego de detenerlo, sin dar aviso a la familia ni llevarlo a un centro asistencial, pese a estar herido de bala, lo habían interrogado, golpeado y torturado durante toda la noche.

Pues bien, la audiencia no tuvo lugar y los dos carabineros no fueron interrogados, puesto que un par de horas antes, el vehículo del abogado fue robado desde el centro de control técnico en el que se encontraba, imposibilitando que llegara a la audiencia a la hora prevista. El auto fue encontrado después, lejos del lugar, pero intacto: no le habían robado absolutamente nada, sólo había sido desplazado.

Probablemente el abogado ha tenido muy mala suerte, resulta que seis meses antes, su padre había sido encontrado muerto, completamente quebrado al borde de un camino rural, por atropello. Esto, lamentablemente, sin ningún indicio que pudiese explicar las circunstancias, ni menos, el autor del atropello. Un hecho que sucede regularmente en la Araucanía.   

Recrudecimiento de la militarización En El Wallmapu

Una de las cosas que quedaron clarísimas con este caso, es que Piñera, estaba esperando una oportunidad como esta para dejar en claro que “al terrorismo” había que atacarlo de frente. Que era una amenaza en la Araucanía. Que había que reforzar las medidas de seguridad.

Luego de este episodio se ha justificado la ultra militarización de la zona, ya que por fin contaban con una prueba de lo peligrosos que son estos antisociales. El abastecimiento en armas, vehículos policiales, aviones, personal e inteligencia es por lo menos cinco veces mayor en esa región que en cualquier parte del país.

Las peleas entre los Lucksinger y los Mackay

Unos meses después del atentado en el que murieron los Lucksinger Mackay, se registró una pelea entre las dos familias que llega a dar vergüenza ajena y todo, frente a la prensa: Al enterarse de que Donald Mackay daría una entrevista al Diario Austral de Temuco, el día 19 de julio del 2013, siete integrantes de la otra familia, los Luchsinger, fueron a golpearlo a él y al equipo periodístico.

¿Por qué? Por una disputa de tierras. Apenas seis meses después de haber perdido a los ancianos por razones supuestamente ligadas a la reivindicación de terrenos, y sin aún resolver el caso, esta gente era capaz de agarrarse a combos y patadas en el suelo sin el más mínimo pudor por unos paños en disputa. Parece increíble que el odio entre ellos sea tal.

En la escena, además, aparece una camioneta blanca (ya dijimos que hay haaaaaaaartas en la zona).

Increíblemente este asunto, el odio entre las dos familias, la camioneta blanca, no llamaron la atención de los fiscales para nada. No señores, para nada. Para qué investigar si ya encontramos un culpable.

Acusación frente a la corte interamericana de derechos humanos

El año 2014, frente a todas las irregularidades del juicio, la defensa pidió injerencia ante el organismo internacional en un intento por obtener justicia. La CIDH pidió al gobierno chileno, en Julio del 2019, que enviase sus descargos en cuanto a la acusación por la injusta condena del machi, así como a las acusaciones de irregularidades en el caso, para lo que dieron un plazo de 3 meses. A fines de septiembre, el gobierno pidió una prórroga de un mes. Un mes más tarde, o sea octubre y aludiendo al estallido social, pidieron prórroga hasta fines de marzo. A fines de marzo, esta vez culpando a la pandemia, pidieron prórroga nuevamente, hasta el término de esta.

En suma, el Machi fue condenado por una bala que no corresponde ni en calibre, ni en composición al arma de Lucksinger y por una vil fécula de papa que se encuentra por toda la zona, en cualquier zapato. Sin embargo, no hubo la más mínima investigación sobre la camioneta blanca vista en el lugar y el único testimonio utilizado fue conseguido bajo torturas. Flor de juicio plagado de irregularidades de las que ni siquiera hemos mencionado todos los antecedentes.

  

Compartir: