Una reciente publicación del medio Interferencia presentó estadísticas que dan cuenta de la alta cantidad de importaciones, por parte del Estado chileno, de material bélico y policial comprado a Israel.

Detrás de México y Brasil, Chile se ubica como el tercer país de la región latinoamericana en adquirir, en volumen, logística de esta índole. Un mercado que se ha establecido, declara la publicación, en el top 10 de importaciones entre 1950 y 2019.

Una relación económica entre ambos países, donde la dictadura cívico-militar jugó un rol importante en la adquisión de armamento, que ha sido reactivada exponencialmente en ambos gobiernos liderados por Piñera.

Figuras como Rodrigo Hinzpeter – durante el primer gobierno – y Andrés Allamand han sido referentes que han extendido, a través del Ministerio de Defensa, la adquisición implementos con un énfasis mayormente dirigido hacia las Fuerzas de Orden y Seguridad: las policías.

A modo de ejemplo, Carabineros de Chile “gastó más de 10.700 millones de pesos sólo en vehículos para las Fuerzas Especiales entre diciembre de 2019 y marzo de 2020 importados desde Israel“.

Previo a esto, “el 26 de junio de 2019, el presidente Sebastián Piñera, sostuvo una reunión con el presidente de Israel Reuven Rivlin”, donde se firmó un acuerdo de cooperación en el cual se trata, dentro de sus puntos, temáticas de ciberseguridad, seguridad nacional y seguridad.

Este aumento del gasto se ha debido, principalmente, a la adquisición de una logística que va más allá de la compra de municiones y armamento convencional.

Acá, la inversión en tecnología, desde el punto de vista militar y policial, ha jugado un rol fundamental. La compra de aviones no piloteados y drones de vigilancia (que también pueden funcionar como arma) dan cuenta de aquello.

De igual forma, se han establecido profundos vínculos con empresas israelíes que se desarrollan en estas áreas.

La publicación da cuenta de una serie de colaboraciones que se ha dado con el Estado chileno durante los gobiernos de Piñera que van más allá de la provisión armamentística; contemplando, incluso, la capacitación.

A modo de ejemplo, “se han gastado en estos años alrededor de 220.000.000 de pesos sólo en capacitaciones con entidades israelíes”, presentándose en el periodo 2012-2019 un total de 25 resoluciones exentas que establecen vínculos con las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Orden y Seguridad chilenas con proveedores israelíes.

La veintena de empresas israelíes (de las cuales se tiene conocimiento) entregan una amplia gama de material respecto a la tecnología armamentística: drones, lanchas antimisiles, radares, morteros, fusiles, chalecos antibalas, ametralladoras UZI y pistolas Jericho 941 forman parte del gran listado de elementos adquiridos por las instituciones estatales.

Asimismo, en materia de ciberseguridad y seguridad, la firma de dos acuerdos de cooperación entre el Ministerio del Interior Chileno y el Ministerio de Defensa israelí, en junio de 2019, motiva “el intercambio de información, mutua colaboración y discusión, para tener la capacidad de construcción, intercambiando estrategias y políticas de ciberseguridad”.

De esta forma, los gobiernos de Sebastián Piñera corresponden a aquellos en donde, el Estado chileno, ha importado más material israelí en materia militar y policial. No solo en un sentido práctico, sino que también a través de la conformación de acuerdos y espacios de formación mutua.

Fuente: Resumen

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