Fue en noviembre del 2011 cuando el actual ministro de Salud, Jaime Mañalich, celebró con euforia, gritos y mucho confeti, que el gobierno había puesto fin a las listas de espera en AUGE. Dirigiéndose al presidente Sebastián Piñera, que estaba a sus espaldas, dijo: “cumplimos en su tarea, en su misión y en su desafío”. Pocos meses después, la Contraloría General de la República comprobó que dichas listas fueron reducidas de forma artificial para dar la impresión de haberle cumplido a la gente.

El actual ministro de Salud, Jaime Mañalich, está siendo duramente criticado por su manera de llevar adelante la campaña para enfrentar la pandemia del COVID-19, tanto por decisiones tardías como por no haber recogido, en un inicio, los consejos de los expertos de la sociedad.

Transcurridos ya cuatro meses de la llegada del coronavirus, Chile superó la barrera de los 2.200 decesos y los contagios están cerca de las 140.000 personas, poniendo a la autoridad sanitaria como blanco de críticas y también de recuerdos poco felices.

En ese sentido, en redes sociales se empezó a hacer alusión al día en que, eufórico, celebró junto al presidente Sebastián Piñera, cotillón incluido, que se había puesto fin a las listas de espera del AUGE.

El Gobierno no sólo le ha cumplido a los pacientes afectados, sino que a los 17 millones de chilenos les estamos cumpliendo con un compromiso de que probablemente van a poder vivir más tranquilos, con menos temores y, por lo tanto, van a poder ser más felices al saber que si a ellos les toca tener que enfrentar una enfermedad AUGE, también van a recibir la garantía de que su enfermedad va a ser atendida dentro de los plazos y con la calidad y financiamiento que se requiere”, gritó con mucha euforia, antes de abrazar a Piñera.

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Primer derrumbe del castillo de naipes

No pasó mucho tiempo para que la Contraloría General de la República pusiera un manto de dudas sobre este rápido proceso de eliminar las listas de espera, pese a años de infructuosos esfuerzos.

El órgano inició una investigación, determinando que 30.000 personas fueron borradas y quedaron sin atención médica, las que debieron ser reingresadas luego, con una consecuente grave afectación a sus derechos. Incluso, se denunciaron varias muertes debido a la carencia de atenciones por este motivo.

Según una investigación de Ciper Chile, fechada en junio del 2013, “el policlínico Maruri fue creado en 2011 para depurar las listas de espera, que se arrastraban por años, por la atención de un especialista del Hospital San José. En la práctica, allí funcionó un centro autónomo con siete médicos generales, que atendieron como especialistas” y sin operar ni tratar las enfermedades de los pacientes, se procedió después a eliminarlos de las listas de espera. Cobraban como especialistas: en promedio, $9 millones al mes”.

Ante esta grave denuncia, a Mañalich no le quedó otra que admitir lo sucedido. “De 380 mil pacientes en total, nosotros siempre reconocimos que había 80 mil aproximadamente que habían salido de la lista de espera por razones administrativas”, señaló el 8 de diciembre del 2017 a Radio Cooperativa.

Pese a este grave problema, el 13 de junio del 2019, Sebastián Piñera volvió a confiar en quien ha aclarado públicamente que es su amigo, como ministro de Salud, transformándose un año más tarde en el encargado de liderar la campaña contra el COVID-19, desde donde ha sido depositario de una serie de críticas a causa de su gestión al frente de la emergencia sanitaria.

Fuente: El Desconcierto

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