Por Capucha Informativa

Durante la madrugada del 13 de junio, el medio chileno CIPER reveló en un reportaje el descuadre en la información entregada por el Ministerio de Salud (MINSAL) a la Organización Mundial de la Salud (OMS): más de 7000 muertos por covid-19 sería la verdadera y trágica cifra que arrastraba nuestro país y que fue completamente disfrazada, con conocimiento del gobierno, a toda la ciudadanía. Al mediodía de esa misma jornada, y ante el despreciable ocultamiento, Jaime Mañalich renunció a su cargo en la cartera de Salud, por lo que asume como nuevo ministro el también médico pediatra y toxicólogo Enrique Paris. 

Con una notable participación como encubridor y una marcada falta de compromiso político -que lo llevaron de la vereda de la Concertación a la derecha más dura- Enrique Paris pareciera alinearse perfectamente con la tradición de ocultamiento y falta de ética que ha caracterizado al gobierno de Sebastián Piñera. Por medio de varios exabruptos, el actual ministro de Salud, hace algunos años, visibilizó su falta de vocación por la justicia al verse implicado directamente en una campaña de encubrimiento y obstrucción en la investigación de la muerte del expresidente Eduardo Frei Montalva, ocurrida en 1982. El nombre de Paris, junto al del ex subsecretario de redes asistenciales de la administración de Piñera, Luis Castillo, se suma a la infausta lista de médicos involucrados en una verdadera red de mentiras creada en torno al primer caso acreditado de magnicidio en la historia de nuestro país.     

Muerte de Frei Montalva 

Corría el mes de diciembre del año 1981 cuando el exmandatario y referente histórico de la Democracia Cristiana (DC) fue sometido a una cirugía menor debido a una hernia al hiato. En ese entonces ya se había consagrado, junto a Tucapel Jiménez, como uno de los principales referentes de la oposición a la dictadura, que se agrupaba en torno a la idea de una apertura democrática en momentos en que el régimen de Pinochet se tambaleaba debido a los coletazos iniciales de la crisis latinoamericana de la deuda. Misteriosamente, el estado de salud de Frei Montalva se fue deteriorando de manera progresiva hasta encontrar la muerte el 22 de enero de 1982, la cual, según los médicos tratantes de la época habría sido causada por un “choque séptico”. Un mes después, en febrero de 1982, Tucapel Jiménez fue hallado en Lampa, degollado y con 5 disparos en su cuerpo.  

Luego de 18 años, Carmen Frei, hija del exmandatario, en su búsqueda de respuestas sobre lo que sucedió realmente en aquellos días, da inicio a una investigación sobre presunto asesinato, la cual hace pública a través de su palestra en el Senado. Gracias a un testimonio de la exsenadora a BBC Mundo el año 2017, sabemos que desde un principio hubo sospechas del crimen: “Cuando internaron a mi padre hubo una señora que llamó varios días diciendo que tuviéramos cuidado, que lo iban a envenenar. Nosotros tratamos de poner gente de confianza en la puerta de la Unidad de Tratamiento Intensivo, donde él estaba, pero había otros accesos. La última llamada la recibimos poco antes de que mi papá muriera. Nos dijo que ya no había nada que hacer”. Es recién en el año 2000, después de que Carmen Frei hiciera públicas ante el Congreso evidencias contundentes de la participación de terceros en la muerte de su padre, que Alejandro Madrid es nombrado ministro en visita a cargo de la investigación. 

A mediados del 2002, por la intervención de un informante secreto, la familia del expresidente se entera de la existencia de un informe de autopsia que se encontraba en dependencias de la Facultad de Medicina de la UC. La información de dicha autopsia era absolutamente desconocida hasta ese momento, por lo que en el año 2003 se ordena el allanamiento y la incautación del Servicio de Anatomía Patológica de la Facultad de Medicina de la UC, lugar donde se encontró el informe completo de la autopsia, fichas clínicas, diapositivas y material con diferentes muestras del cuerpo del exmandatario. 

Misteriosamente, el estado de salud de Frei Montalva se fue deteriorando de manera progresiva hasta encontrar la muerte el 22 de enero de 1982, la cual, según los médicos tratantes de la época habría sido causada por un “choque séptico”.

Después de siete años, en diciembre del 2009, son procesados en calidad de encubridores por el homicidio del expresidente Sergio González y Helmar Rosenberg, médicos y ex funcionarios del departamento de Anatomía Patológica del Hospital UC, ya que se comprueba que ambos realizaron la autopsia en secreto y, fuera de todo protocolo, colgaron desde una escalera al cuerpo del exmandatario y extrajeron sus vísceras para llevárselas en calidad de muestras al Hospital Universitario, lugar en el que realizaron un expediente de análisis que permaneció oculto en las dependencias de la UC hasta el momento de su incautación.

Al verse revelada la complicidad que sostenía la Universidad Católica con el ocultamiento de esta información y procesados sus colegas y compañeros González y Rosenberg, es que entran en escena el actual rector de la casa de estudios, Ignacio Sánchez, junto con su más leal servidor y director del Centro de Información Toxicológica y de Medicamentos (CITUC), Enrique Paris, quien fuera estudiante de Rosenberg entre 1969 y 1970 en la UC, institución en la cual posteriormente fueron amigos y compañeros de investigación.

Con la licencia del decano, Paris cuestionó públicamente y desde el primer momento los peritajes de Carmen Cerda y Laura Börgel, quienes estuvieron encargadas del análisis toxicológico de los restos exhumados del mandatario en el 2004, en el cual se encontraron compuestos de talio y gas mostaza que, en dosis elevadas, podría causar envenenamiento

Al verse revelada la complicidad que sostenía la Universidad Católica con el ocultamiento de esta información y procesados sus colegas y compañeros González y Rosenberg, es que entran en escena el actual rector de la casa de estudios, Ignacio Sánchez, junto con su más leal servidor y director del Centro de Información Toxicológica y de Medicamentos (CITUC), Enrique Paris

En una entrevista realizada por el Mercurio en enero del 2010, Enrique Paris, aseguró: “el texto del procesamiento no tiene sustancia como para convencer de que Frei fuera envenenado como dice el juez Madrid”, ya que el magistrado estaba “mal asesorado”, manifestando, finalmente, que el deceso se debió a “un accidente quirúrgico con una perforación del intestino o del tubo digestivo, lo cual tuvo como consecuencia una peritonitis que fue lo que desencadenó la infección y la septicemia”. Por su parte, Sánchez, según revela El Mostrador, el mismo día del procesamiento de los facultativos, hizo circular un e-mail en el que entregó todo su respaldo a González y Rosenberg, confiado de que la justicia demostraría su inocencia.

En una segunda entrevista aparecida en el mismo medio el 10 de enero del 2010, el pediatra seguía sosteniendo, con fuerza renovada, la crítica a la investigación de Borgüel y Cerda, haciendo caso omiso de los resultados obtenidos por ellas y aseverando enfáticamente que después de observar la información llegó “al convencimiento de que en los peritajes no hay elementos científicos firmes que avalen el uso de sustancias tóxicas para asesinar al exmandatario”. Todas estas afirmaciones pretendían eximir de responsabilidad a los médicos que realizaron la autopsia, sin llegar, pese a ello, a afirmaciones concluyentes. Parecían medidas desesperadas para hacer frente a los análisis categóricos respecto a la causas de muerte del exmandatario realizados por las investigadoras.

No conforme con lo anterior, en el mismo contexto, Enrique Paris señala al Diario El Mercurio, que en la bóveda ubicada en la oficina del propio Ignacio Sánchez, había restos del expresidente y que serían entregados para enmendar el error cometido por Borgüel y Cerda, intentando limpiar así el nombre de los dos médicos acusados recientemente de encubrimiento. Esto resultó confuso para la familia Frei y para la investigación,  puesto que la casa de estudios supuestamente había facilitado toda la evidencia disponible. Por otra parte, Rosenberg, en declaraciones del año 2006, había afirmado la inexistencia de más vestigios. Todas estas contradicciones ponen en evidencia la ausencia de coherencia en las declaraciones que Enrique Paris entregaba a la prensa. 

Sumándole gravedad a los hechos, en marzo del año 2009 se descubre la relación de los médicos acusados con Hartmut Hopp, mano derecha de Paul Schäffer, quien trabajaba en la creación de venenos y sustancias psicotrópicas para controlar a los colonos de Villa Baviera. Esta cuestión apunta directamente a Eugenio Berríos, agente de la DINA, el cual tuvo estrecho contacto con Colonia Dignidad, lugar donde traspasó conocimiento en la fabricación de armas químicas y biológicas, como detalla Mónica González en CIPER. Además, según la Sentencia del caso, durante el allanamiento de la morada de Berríos “se encontraron datos relevantes vinculados al fallecimiento del exmandatario Eduardo Frei Montalva”.

Sumándole gravedad a los hechos, en marzo del año 2009 se descubre la relación de los médicos acusados con Hartmut Hopp, mano derecha de Paul Schäffer, quien trabajaba en la creación de venenos y sustancias psicotrópicas para controlar a los colonos de Villa Baviera.

En un intento por salvaguardar la imagen de la Universidad, Paris desmintió las declaraciones por imposición de Sánchez, quien, en aquel entonces, figuraba como nombre para la rectoría de la UC. Activando todas las defensas, se emitió una declaración pública desde la misma Facultad de Medicina, en la que se expresó que los antecedentes que poseían eran copia de lo que se había entregado aludiendo que “No hay antecedentes, muestras biológicas, biopsias u otros documentos que no estén en conocimiento del Sr. Juez”.

Posteriormente, el 18 de enero del 2010, Paris es llamado a declarar a la oficina de la Fuerza de Tareas Reservadas de la PDI por sus dichos acerca de los hipotéticos restos del mandatario resguardados en la ya famosa bóveda secreta, desmintiendo su existencia.

Por otra parte, según informa El Mostrador, las dos entrevistas entregadas por Paris al Mercurio poseían el beneplácito de Ignacio Sánchez: “coordinándose para que las declaraciones apuntaran directamente al juez Madrid, tratando así de limpiar la imagen de la universidad y de paso, defender a los doctores Rosenberg y González”. Es más, Sánchez y, por medio de él, Paris, sabían que algunos restos de Frei estuvieron ocultos en la Universidad por más de 20 años. En relación con esto,  Jorge Molina Sanhueza, en junio del 2010, aseguró que Ignacio Sánchez se habría enterado en el 2002 sobre los restos, “aunque aclaró que no se relacionó con el tema directamente, ya que entonces era el jefe de pediatría”. 

Según una fuente anónima, el mismo año (2010) que trascendió el caso de ocultamiento de datos por parte de la Universidad Católica, Enrique Paris habría sostenido rencillas (con acciones judiciales de por medio) con el clan Frei, debido, sobre todo, a su posición sobre la muerte del expresidente, asegurando vehementemente que fue debido a causas naturales, y que el “presunto” caso de asesinato sería una suerte de paranoia de la familia. Todo esto desconociendo completamente el legado que la propia familia de Paris habría construido gracias a la DC, según boca del propio Paris, citado en un artículo de La Tercera: “Mi familia era toda DC, mi papá fue jefe de campaña de don Eduardo Frei Montalva en Puerto Montt y le arrendaba una casa al partido detrás de farmacia [familiar]”.

El hecho de que estos sombríos agentes hayan llegado a este nivel, habiendo participado en una operación de encubrimiento del último magnicidio perpetrado por la derecha oligárquica, no deja de ser preocupante.

Casi como un premio por todo lo anterior, entre los años 2011 y 2017, Enrique Paris comienza su carrera política al asumir la presidencia del Colegio Médico. Finalizado este periodo se convierte en director de postítulo de la Escuela de Medicina de la Universidad Finis Terrae para convertirse en decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Mayor en el año 2018. 

Sin más, el 27 de agosto del 2018, ya situados Sánchez y Paris en sus cargos académicos -rector y decano en sus respectivas casas de estudio- se da por terminado cualquier altercado referente al asesinato del exmandatario. En efecto, el actual ministro de salud señaló, en una entrevista realizada por ADN, que la clínica de la UC debería ofrecer disculpas a la familia Frei si es que hubo ocultamiento de los restos del riñón, hígado, corazón, páncreas, bazo, entre otros órganos vitales de Eduardo Frei Montalva, todo para “apaciguar nuestra sociedad”. Además, añade: “si la familia no supo, me parece grave (…) Si se cometieron errores de ocultamientos o que no se dio a conocer en el momento preciso, hay que pedir disculpas y eso va a contribuir a la reconciliación”. 

Y así es como se posiciona Enrique Paris para enfrentar una de las pandemias más grandes de los últimos 100 años. Con todos los hechos recién descritos, y su actual manejo de “continuidad” al realizado por Mañalich se vuelve visiblemente cuestionable la ética del pediatra y toxicólogo. Una vez más, observamos la entrega de ministerios a actores que no conocen el compromiso con la verdad y los Derechos Humanos, ¿Dónde está la defensa de la democracia que debiera ser primordial como política de Estado, si en La Moneda deshonran la memoria de los asesinados de la dictadura al dar cargos públicos a cómplices y encubridores?

Seguimos siendo gobernadxs por sujetos para quienes el motor principal no es el bienestar social, si no el salvaguardar las redes de poder político con el objetivo de posicionarse cada vez más y mejor: consideremos que tanto Sánchez como Paris, incluso antes de su nombramiento como ministro, forman parte de la Mesa Social COVID-19, encargada de asesorar al gobierno y generar medidas para enfrentar la pandemia. El hecho de que estos sombríos agentes hayan llegado a este nivel, habiendo participado en una operación de encubrimiento del último magnicidio perpetrado por la derecha oligárquica, no deja de ser preocupante, el peso de sus historias personales levanta inmediatamente la sospecha sobre este siniestro equipo, y sus muy posibles nuevos encubrimientos, en este oscuro momento en que nos encontramos.

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